Sobre Prado del Rey
Las huellas humanas en Prado del Rey, se remontan al tiempo del paleolítico, pues son frecuentes los hallazgos de hachas, flechas y objetos elaborados en silex. Los restos más importantes corresponden al poblado prerromano de Cabeza de Hortales, núcleo fortificado que, identificado con la ciudad de Iptuci, sería posteriormente asimilado por la cultura romana.
En el Siglo VIII la antigua Iptuci fue ocupada por los musulmanes, presentes en ella hasta el año 1.133 cuando fue arrasada por las tropas de Alfonso VII. Completamente destruida, la ciudad no volvería a ser habitada, pues su situación fronteriza desaconsejaba su reconstrucción. Hasta la fundación del actual pueblo de Prado del Rey, su término formó parte del de Villamartin, conociendo un poblamiento disperso de huertas y heredades de viñas. En el Siglo XVIII, la política de los gobiernos ilustrados del reinado de Carlos III incluyó el establecimiento de una serie de nuevas poblaciones en zonas hasta entonces poco explotadas y casi deshabitadas. En este contexto se enmarca la fundación de Prado del Rey por Real Provisión de 1.768, que contemplaba la división de las dehesas de Prado del Rey y de Almajar en lotes de tierras para su reparto a los nuevos colonos.
Cedidas inicialmente en usufructo, las tierras pasaron a ser propiedad de los colonos en 1.833, con motivo de un decreto de la Regencia de Mª Cristina que derogaba el fuero de las Nuevas Poblaciones. Esta circunstancia permitió crear una comunidad de pequeños y medianos propietarios. Centrado tradicionalmente en la agricultura y la ganadería, la economía ha ido diversificándose a lo largo de nuestro siglo, emprendiendo nuevas actividades como el trabajo de la piel, la artesanía de la madera y explotando su potencial como destino de turismo rural.
